Miércoles 23 de Mayo de 2018

       

Cambio e interna PJ

MIRADOR POLÍTICO- El kirchnerismo está incubándose un cambio que podría ser definido como un "duranbarbismo" para todas y todos. Desde la nueva perspectiva la militancia, el setentismo, el "vamo" lo "pibe", la murga y el Nestornauta deberían dejar lugar a métodos más apropiados para reclutar a una filistea clase media urbana, preocupada por cosas banales como el metrobús.
Según declaraciones conocidas en estos últimos días, en el kirchnerismo está incubándose un cambio que podría ser definido como un "duranbarbismo" para todas y todos. Juan Cabandié confesó a un centenario matutino (que no es "La Prensa" y está muy atento a sus desvelos) un descubrimiento: que un sector decisivo de la sociedad no se preocupa por la política como creen los políticos. Que carece tanto de espíritu gregario como de otra ideología que no sea el bienestar más ramplón. "Hay un proceso de individualización muy grande, opinó, y eso requiere que elaboremos un método para tender un puente con un sector que no se siente atraído por los dos polos que hoy se disputan el campo político. La sociedad está menos politizada de lo que la política cree. Hay un tercio del medio, un elector volátil que necesita ser interpelado". Traducido: debemos dejar de hablarle a los convencidos y salir a buscar a los independientes que piensan pestes de los políticos; a esa amplia parte de la sociedad "que siente que las liturgias la excluyen". Desde esta perspectiva la militancia, el setentismo, el "vamo" lo "pibe", la murga y el Nestornauta deberían dejar lugar a métodos más apropiados para reclutar a una filistea clase media urbana, preocupada por cosas banales como el metrobús. El nuevo kirchnerista debería "entender que estamos frente a un adversario robusto, con el poder económico y los medios de su lado. Eso nos obliga a abandonar la improvisación. No podemos seguir guiándonos por el olfato de los dirigentes. Hay que aplicar rigor científico para comunicar", recetó Cabandié. El catecismo de Jaime Durán Barba y los globos amarillos nunca estuvieron tan cerca. Hay antecedentes de esta mutación durante la campaña pasada cuando Cristina Kirchner adoptó los escenarios de 360%, olvidó por un rato el vestuario lujoso, se mezcló entre los asistentes a los actos y hasta cambió las habituales filípicas por mensajes con un 80% de crispación "free". Por lo que dice Cabandié la idea es seguir por ese camino. Terminar con el cantito "vamos a volver" y cambiar de "target": "Hay una tradición en el peronismo: pensar que solamente con los votos de La Matanza o del NOA alcanzaba. Pero no alcanza. Hoy el 65% de la sociedad vive en centros urbanos. Debemos estudiar una agenda para esas nuevas demandas". Otro declarante, Máximo Kirchner, sintonizó por las mismas horas con la misma frecuencia: "No (hay que) reconstruir lo que fue, sino animarse a construir lo que viene. Lo que lo va a hacer (el cambio) es la presión de la gente". Lo dicho por el hijo de la presidenta le da otro volumen al "cambio". Lo saca del marketing para ponerlo en la interna peronista. Suena a estamos dispuestos a cambiar para sumar fuerzas. Suena a los primeros pasos de un kirchnerismo que no quiere quedarse a pie mientras ve que el colectivo se aleja rumbo a 2019
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Raúl Enrique Vargas candidato a Secretario Gral.y Daniel Antonio Albizo cand. Secretario Adjunto.

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