diciembre 5, 2021

Al volver de Bélgica con su esposo futbolista de River, decidió seguir el legado de su primo El Potro Rodrigo: Magui Olave

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La cantante cordobesa habló con Teleshow sobre su nuevo disco, cómo es hacerse espacio como mujer en un ambiente masculino y recordó al ídolo fallecido en el 2000.

“Gracias porque viniste a esta tierra a cumplir tu misión y a dejarnos tu pasión por la música, tu amor por el cuarteto y tu lucha por cumplir tus sueños. Los más lindos recuerdos voy a llevarlos guardados por siempre en mi corazón. Te recuerdo en cada melodía, te sonrío en cada canción y antes de dormir le pido a Dios por vos. Te amo angelito mío y no va a pasar un día que no dejemos de extrañarte”, escribió en sus redes sociales Magui Olave. La “voz femenina del cuarteto”, como se la conoce en Córdoba, había referencia al legado que le dejó, a ella y al país, su primo Rodrigo Alejandro Bueno, el Potro fallecido el 24 de junio del 2000.

Magalí Campos Olave, como es su verdadero nombre, era muy chica cuando su primo partió. Sin embargo, como su papá Alberto Campos era uno de los músicos de la banda del ídolo (baterista), tiene muy presentes las giras y toda la trastienda que a los 15 años la llevaron, con lo bueno y lo malo, a decretar que su futuro estaría en la música. Así fue como dio sus primeros pasos como corista de Ulises.

Casada con el jugador de River Matías Suárez vivió ocho años en Bélgica, donde fue mamá y se dedicó a su hogar. En el 2016 la familia regresó a la Argentina y en ese nuevo cambio de vida que incluyó la llegada de Valentino también estaba su lanzamiento como solista con un fin claro: llevar el cuarteto hasta lo más alto.

Con un 70 por ciento de canciones propias, el sábado presentará en La Plaza de la Música de Córdoba su tercer álbum En mi camino: “Voy a ir también a la avenida Corrientes, la idea es tocarlo por todo el país, el nombre incluso esta relacionado con eso”.

En “su camino” Magui tendrá un doble desafío: nacionalizar el ritmo cordobés (como lo logró hace dos décadas su primo) y hacerse lugar en un ambiente mayormente masculino. “El público lo recibe bien, a la gente le cuesta porque es un cuarteto diferente, con voz de mujer, pero de a poco la gente se va abriendo y queriendo escuchar otros sonidos”.