mayo 28, 2022

Insúa corazón

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Rubén Darío Insúa regresaría luego de casi 20 años a la conducción técnica de San Lorenzo, cargo que ocupó por primera vez en la temporada 2002/03 en la cual se coronó campeón de la primera Copa Sudamericana. El “gallego”, que fuera reconocido jugador del club entre 1978 y 86, llega acompañado por los ex jugadores azulgranas Ricardo Fabián García y Roberto Oste. Un repaso por su carrera como entrenador en el Ciclón.

En junio de 2002 luego del alejamiento del chileno Manuel Pellegrini como entrenador, asumió el buzo de técnico azulgrana Rubén Insúa, ex jugador e ídolo del club, fundamental con su aporte talentoso en el mediocampo en el regreso a primera división en 1982. Insúa (que se había destacado en el fútbol de Ecuador como estrella del Barcelona de dicho país) tenía entonces una breve carrera de técnico que incluía el subcampeonato de la Copa Libertadores 1998 con el Barca ecuatoriano y un corto paso por Ferro en 1999.

A pesar de las dudas iniciales, lo que nadie discutía era su idolatría por San Lorenzo. Con un equipo disminuido por el alejamiento de varios de los jugadores campeones en 2001 (Erviti, Franco, Pusineri, Serrizuela, Leo Rodríguez, Diego Capria y Estévez), Insúa logró darle funcionamiento a un equipo azulgrana que no lucía, que alternaba buenas y malas en el torneo local (con una base en la que jugaban siempre los mismos y los cambios eran una utopía), pero que fue sacando resultados positivos en la nueva Copa Sudamericana que lo encaramaron como candidato.

Con la base de referentes en su columna vertebral (Saja, Paredes, Morel, Michelini, Romagnoli y el “Beto” Acosta), algún que otro refuerzo positivo (Chatruc y el “potro” Astudillo) y la aparición de un destacado juvenil en la saga como Gonzalo Rodríguez, logró ensamblar un conjunto que sentenció la final de Copa en el partido de ida en Medellin, con un resultado inapelable de 4 a 0 ante Nacional. Así San Lorenzo lograba su segundo título internacional en un año. También jugaban con buen rendimiento en aquel conjunto el paraguayo Celso Esquivel, el salteño Cristian Zurita y aportaban su esfuerzo Herrón, Damián Luna y el “lobo” Cordone. Pablo Zabaleta también tuvo su estreno en la copa y fue otra de las apuestas juveniles de Insúa, que tendría luego su consolidación al año siguiente. 

“Afrontar la Copa y el Apertura fue desgastante. No tenemos un plantel numeroso y tuvimos que hacer viajes extenuantes con combinaciones complicadas, como en Venezuela, para enfrentar a Monagas, y en Colombia para la primera final. Ni hablar de lo que significa La Paz. Por fortuna, los jugadores mostraron predisposición y mucha madurez. Los pibes, como Gonzalo Rodríguez, que es el mejor ejemplo, se movieron afuera con autoridad, con admirable presencia de ánimo. No les pesó la responsabilidad en ningún momento, y eso hay que valorarlo”, afirmaba Insúa a El Gráfico.

En 2003 sin embargo el rendimiento del equipo de Insúa se fue deshilachando, tal vez por la falsa creencia de que por ser reciente campeón no debía reforzarse con nuevos jugadores. Ninguno de los dos cupos disponibles se utilizó. A ello hay que sumarle la baja de Romagnoli por su grave lesión en los ligamentos, que quitó la frescura en la creación. En un andar errático en el Torneo Clausura San Lorenzo recién ganó en la fecha 7 de un torneo de 19 fechas, sumamente irregular. El ciclo de Insúa concluyó el 12 de julio de 2003 cuando San Lorenzo cayó sin atenuantes por 2 a 0 con Olimpia de Paraguay en la final de la Recopa Sudamericana jugada en Los Angeles, Estados Unidos. En aquella triste definición el Ciclón dejó una paupérrima imagen, de un equipo entregado y con dirigentes que fueron de paseo a yanquilandia. Para colmo San Lorenzo no pudo retener a Chatruc para jugar esa final (se fue pocos días antes a Suiza), pero si “jugó” luego de tres meses sin hacerlo por doping, Claudio Cordone. Bochornoso. La relación a esa altura de Insúa con el público y los jugadores ya estaba desgastada hace meses y su aparición en el banquillo fue solo por compromiso. Un final de ciclo poco feliz para un hombre que respira sanlorencismo.

Insúa como técnico azulgrana en su período 2002/03 dirigió un total de 47 partidos (38 nacionales y 9 internacionales) con 20 triunfos, 12 empates y 15 derrotas. En el recuerdo del hincha no solo queda la obtención brillante de la Copa Sudamericana, sino también esos clásicos en los cuales se vapuleó al “globito” con un doble 4 a 0 y un “abandono” inolvidable de los vecinos de la “quema”.

En aquel paso por el club a Insúa lo acompañaron como ayudantes Juan Manuel “Chocho” Llop (ex jugador de Newell’s, lo que le trajo algunas críticas al “gallego”, a pesar de la capacidad del rosarino) y Ricardo Fabián García, que regresa para acompañarlo, como incluso también hizo con Leo Madelón en 2011/12. García es otro hombre 100% sanlorencista e integraste de los equipos “camboyanos” en los años 80. A ellos se suma el ex delantero y también jugador del club Roberto Oste, que vistiera la azulgrana en 1992/93.