abril 17, 2024

La empresa más valiosa del mundo

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Otras empresas cuestan más, mucho mas que ella, pero ninguna es tan valiosa como la que fundara Morris Chang

El mundo es de los jóvenes.

Seguramente usted nunca escuchó hablar de Morris Chang. En cambio leyó y escuchó muchísimo sobre Bill Gates y su socio Paul Allen, que lanzaron Microsoft, cuando tenían 19 años; los Steve, Jobs y Wozniak que a con 21 años armaron Apple; Mark Zuckerberg que creó Facebook (hoy Meta) mientras estudiaba en Harvard con 22 años; Larry Page y Sergey Brin que a los 23 años idearon Google (hoy Alphabet); Elon Musk, que a los 24 iniciaba su imperio con Zip2; Jensen Huang que al soplar 30ava velita encabezaba Nvidia, la misma edad que tenía Jeff Bezos al catapultar Amazon.

Las “Siete Magnficas”, las cotizantes más populares del planeta, fueron la creación de jóvenes de menos de 30 años. Ninguna es más importante que TSMC

Las “Siete Magnficas”, las cotizantes más populares del planeta, fueron la creación de jóvenes de menos de 30 años. Ninguna es más importante que TSMC

Entre nosotros también tenemos nuestra cuota de jóvenes brillantes: Guillermo Rauch arrancó Vercel (originalmente Zeit) con apenas 24 años; Roberto Souviron inició Despegar cuando tenía 25; Marcos Galperin empezó Mercado Libre a los 28 años; Pierpaolo Barbieri 30 cuando creo Ualá,…

Revisando estos listados es difícil escapar a la sensación que para la mayoría de nosotros -al menos para los que tenemos más de 30 años- «ya es tarde” y la puerta de entrada al mundo de los multibillonarios es un privilegio reservado a los «menos viejos», que se nos cerró tiempo atrás.

Con estos antecedentes se entiende eso de que “el mundo es de los jóvenes” y la insistencia de las universidades y los medios en empoderarlos e incentivarlos desde la escuela para que desarrollen todo su potencial emprendedor.

Pero está Morris Chang

Chang nació en China en 1949 emigrando a los EE.UU. con apenas 18 años de edad. En un principio soñaba con ser escritor así que merced a la ayuda de un tío ingresó en Harvard para estudiar literatura, pero cuando su padre lo convenció que de eso no iba a poder vivir saltó al Massachusetts Institute of Technology donde obtuvo una maestría en ingeniería mecánica. Después de fracasar dos veces en su intento de doctorarse comenzó a trabajar en Sylvania Semiconductor y en 1958 saltó a Texas Instruments (T.I.).

En esa época T.I. era el centro del desarrollo tecnológico del mundo. Cuatro años antes la empresa había creado el primer transistor de silicio con aplicaciones comerciales y para fin de año lanzaba la primer radio a transistores, mientras en ese 1958 Jack Kilby desarrollaban el primer circuito integrado. En 1967 Texas daba a luz a la primer calculadora electrónica de mano, en 1970 el primer “chip” que combinaba en una sola pieza de silicio todos los elementos de una computadora, en 1978 el primer chip sintetizador de voz, etc.

En 1958 Jack Kilby, de Texas Instruments, integra en un mismo “chip” de silicio de 11mm por 2mm, un transistor, un capacitor y un par de resistencias creando el primer circuito integrado, abriendo la puerta para la electrónica moderna

En 1958 Jack Kilby, de Texas Instruments, integra en un mismo “chip” de silicio de 11mm por 2mm, un transistor, un capacitor y un par de resistencias creando el primer circuito integrado, abriendo la puerta para la electrónica moderna

Volviendo a Chang, en 1961 la empresa decide invertir en él y lo manda a Stanford donde obtuvo su PhD en 1964. En un principio su carrera fue meteórica, para fines de los 1960´s manejaba todo el área de Circuitos integrados de “Texas” y en 1972 encabezaba grupo de semiconductores, aspirando a convertirse en CEO.

El problema es que tras la muerte de Patrick Haggerty -fundador de T.I. y protector de Morris- la nueva gerencia se enamoró de la idea de transformar la firma en una proveedora de productos masivos -calculadoras, computadoras personales, relojes etc.- mientras Chang insistía que el futuro pasaba por la fabricación y venta “chips”.

Morris Chang,

Morris Chang, «el fundador» de TSMC

Este enfrentamiento y que lo “congelaran” como vicepresidente -posiblemente por su origen Chino- lo llevó a renunciar en 1983.

Casi inmediatamente la gente de General Instruments lo nombró Presidente y CEO, pero por cuestiones “de cultura” el matrimonio no duro mucho y un año más tarde Chang volvía a renunciar.

Así el hombre que posiblemente más sabia sobre la producción de semiconductores en el mundo se quedaba nuevamente sin trabajo.

Un viejo que no quiso jubilarse

Esta historia dio un giro de 180 grados a principios de 1985 cuando Li Kwoh-ting, lo llamó ofreciéndole la dirección del Industrial Technology Research Institute. K.T.Li como es conocido en Taiwan, un físico que nunca estudió economía es/fue “el padre del milagro económico de Taiwan” convirtiendo lo que era una económica agrícola -casi de subsistencia- en uno de los principales lideres mundiales en la fabricación y desarrollo tecnológico del mundo.

En realidad, Li lo había contactado tres años ante, pero entonces Morris no se animó a dar el salto, ya que no se sentía “financieramente seguro”, y en T.I. no le dejaban ejercer sus «stocks options». Si bien ahora estaba desempleado, después de convertir las acciones (algo mas de u$d 3 millones) e invertir el dinero en bonos municipales libres de impuestos, se había garantizado los u$d 200,000 anuales que estimaba le permitirían mantener su estándar de vida así que, a los 55 años, recién divorciado y en contra del consejo de todos sus amigos se mudó a Taiwan.

Kwoh-ting Li o K.T.Li; “el padre del milagro económico de Taiwán”, convenció a Morris Chang de mudarse a Taiwán y al gobierno de Taipéi para que financiaran la creación de TSMC

Kwoh-ting Li o K.T.Li; “el padre del milagro económico de Taiwán”, convenció a Morris Chang de mudarse a Taiwán y al gobierno de Taipéi para que financiaran la creación de TSMC

La historia que sigue es más conocida. Al poco tiempo K.T.Li le pidió que ideara un modelo de negocios para una compañía de semiconductores, dándole la dirección (que ejerció hasta 2018 cuando cumplió 87 años).

Con T.I. como principal competidor, Intel la gran estrella en ascenso y AMD y National Semiconductor Corp. apenas detrás, lo que decidió Chang fue romper todo los moldes: la suya sería una empresa que solo se dedicaría la fabricación de chips, los mejores, dejando el diseño y la venta a cargo de sus clientes que, así y sin quererlo, se convertían en sus socios. El 48% del capital estaría en manos del gobierno de Taiwán, con el resto distribuido entre la holandesa Phillips y el sector privado de la isla. Chang se recibiría solo el 0.5% del capital.

Entre sus primeros cliente se encontraban pequeñas empresas desconocidas como Nvidia, Qualcom, Broadcom, Marvell y algunos gigantes como Motorola, Intel y la propia T.I. que le derivaban la producción de sus chips menos redituables.

La empresa más valiosa del mundo

Como “el fundador”, según lo conocen cariñosamente sus empleados, TSMC (Taiwan Semiconductor Manufacturing Company) no es demasiado conocida entre el gran público, a pesar de ser la empresa más valiosa del planeta. Esto no vale por su valor mercado -la capitalización de TSMC es apenas un quinto del de Microsoft o la mitad de Meta- sino porque se convirtió en el mayor fabricante de semiconductores de alta tecnología del planeta.

Si hoy desapareciera cualquiera de las “magnificas siete” (Aphabet, Amazon, Apple, Microsoft, Nvidia, Meta o Tesla), nuestra vida apenas cambiaria. Si desapareciera TSMC sería imposible -y ninguna de las magníficas podría existir-; por eso es “la empresa más valiosa del planeta”

Taiwán produce el 85% de los semiconductores más avanzados del mundo (menores a 5 nanómetros; N5) y TSMC que el año que viene lanzaría los primeros “chips N2” comerciales, es el principal fabricantes de Taiwán (Corea produce el 15% restante). En el corazón de su computadora, teléfono celular, automóvil, el satélite que le manda información, el resonador magnético o el marcapasos que lo mantienen con vida y prácticamente todos los aparatos electrónicos que usamos en nuestra vida diaria hay un chip fabricado por TSMC.

TSCM al rescate de EE.UU.

Consciente del retraso tecnológico de los EE.UU., que produce apenas el 12% de todos los semiconductores que se fabrican en el mundo -Taiwán y Corea el 75%- cuando en los 1990´s era el 37%, y su incapacidad de producir chips de alta tecnología, en agosto de 2022 el presidente Joe Biden firmó el “Acta de Chips y Ciencia”, que incluía mas de u$d 52,000 millones en ayuda directa a las empresas norteamericanas productoras de chips, y varios miles de millones en créditos fiscales para incentivar la manufactura de semiconductores y otro tanto para investigación y desarrollo, todo por un total cercado a u$d 280,000 millones. El objetivo es que para fines de esta década el 20% de los chips más avanzados del mundo se produzcan en los EE.UU.

La primer planta de TSMC en Phoenix, Texas

La primer planta de TSMC en Phoenix, Texas

Se presentaron varios proyectos, pero el más grande fue el de TSCM, dos fábricas en Texas por u$d 41,000 millones que constituirían la mayor inversión directa de una empresa extranjera en la historia de los EE.UU. El evento fue tan significativo que en diciembre de 2022 el propio Joe Biden voló a Phoenix para darle el puntapié inicial a la construcción.

La realidad es que, en mayo de 2020, durante la presidencia de Donald Trump, la gente de TSMC ya había comenzado a instalar una serie de plantas en Texas -serian seis en total- con la primera de tecnología N4 (4 nanómetros) comenzando a operar a fines de 2024 y la segunda, con tecnología N3 durante 2026, que se suman a las plantas que está abriendo en Alemania y a las dos en Japón (la primera acaba de ser inaugurada por Morris Chang ya con 92 años de edad).

Un rescate que podría fracasar

El problema es que los EE.UU. no es Taiwán y en julio del año pasado TSMC anunció que por la falta de trabajadores calificados (léase, problemas con los gremios de la construcción) el arranque de la primer planta se pasaba para 2025.

En enero un segundo anuncio (esta vez por las demoras de Washington para entregar el dinero prometido) posponía la inauguración de la segunda planta para 2028 y la gente de TSMC ponía en duda que pudieran operar con tecnología N3. El futuro es siempre incierto, pero ya es claro que el objetivo de Biden de recuperar las viejas glorias tecnológicas para el país, quedaron en el ámbito de la ilusión.

Si bien China aun no es capaz de producir semiconductores de alta tecnología, en agosto pasado comenzaron a elaborar “chips” N7 (TSMC arrancó con estos en 2017) y se espera que para 2026 lleguen al nivel de N5 de manera comercial, si bien dadas las presiones yanquis bloqueando a los fabricantes de impresoras europeos, es difícil que alcancen un nivel menor a N3 con su actual tecnología.

Aun así, la brecha tecnológica con los EE.UU. apunta a reducirse cada vez más e incluso podría volverse negativa si China invade Taiwán y captura TSMC, “la empresa más valiosa del mundo”.